
Imagen: Antena 3
¿Con el marujeo
lo conseguirás?
ALREDEDOR DE TONI Soler, algunos chicos de mala vida, actores, guionistas y periodistas reciclados que trabajaban para El Terrat, construyeron el 2006 un programa canalla sobre la política catalana. Es el Polònia, un clásico de TV3, con la audiencia que se merece, que agarra los clichés de cada uno y los lleva, como un blandi-blup, al extremo. A veces es un programa infantil (como el Crackòvia: y es que futbolistas y futboleros son como niños) y otras tiene muy mala hostia.
Los políticos, com el president Montilla o Carod Rovira, se parecen cada día más a sus clones de tele. Es sano reírse de los políticos, de la monarquía borbónica, con todo el orgullo y satisfacción.
Soler lo intentó hace años con ¿Moncloa, digame?, en Tele 5, pero no coló.
En las Españas hay muy mala hostia cuando tocas las ideas del otro, es cómo si les tocaras los cataplines, y se los estrujaras con una sonrisa.
¿Intolerancia? Quizás.
Siempre queremos gritar más que el de al lado e imponer nuestra razón.
Nos hieren demasiado las risas de los demás sobre aquello que creemos y defendemos.
Ahora Soler prueba con el formato marujeo. Y con homenaje a Berlanga en el título.
El marujeo es una actitud ante la vida, que no incluye sólo a las amas de casa, las vendedoras de bragas o las peluqueras pesadas. Seria demasiado fácil. A muchos tíos, con toda la barba o sin ella, ejecutivos, jueces y paletas, les pirra saber los últimos navajazos en la familia Thyssen, o descubrir quién es la nueva compañera de farra discotequera de Paquirrín, in, in, in.
Por eso la sátira a veces es más real que la realidad.
Es como un DEC, pero con clones y público y too. Y el murri de Soler nos cuela políticos, el muy pillín. El presentador no es el cuerpazo de Cantizano, sinó el cuerpecillo nervioso e histrión de Àngel Llàtzer.
Hoy hemos aprendido que Yolanda Ramos es la Esteban, entradita en carnes, con más escote y con más labia descerebrada.
Que Jaime Peñafiel es un señor monárquico y antiletiziero él, que lo mismo raja de la Esteban, que se pone a perrear en un escenario (¡toma gasolina, me guta la gasolina, papito!) por el suelo y too, y con el mismo estilo se acordaría después de cómo fue a la boda del rey Faruk de Egipto, a la que nunca fue.
¿Triunfará el Polònia transvertido?
Buenu, las batallas de freakis catódicos, con imitadores cómo Latre o Novell, pueden acabar en combates de barro más originales QUE LOS DE VERDAD.
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