EL CATÓDICO ha visto maravillas más allá de las 625 líneas.
A Orzowei pasearse en taparrabos por la Sabana africana, el pecho volador de Sabrina, los bocatas gigantes del Piraña (un trauma infantil: ¡Chanquete ha muerto! y las lagartas de pechos prietos de V.
Ha sido testigo del reinado matutino de la Campos, la Quintana y lo que vendrá.
Ha visto a Belén Esteban de icono descerebrado de la modernidad, y la conversión de la información en un relleno del espectáculo, más allá de las torres gemelas en llamas de Nueva York. Todos esos momentos se pierden entre una sonrisa viperina de Jorge Javier Vázquez y un chiste a destiempo de Matías Prats.
HOY ES UN BUEN DÍA PARA VER LA TELEVISIÓN.

martes, 26 de enero de 2010

21 DÍAS. CUATRO



Imagen: Cuatro

SAMANTA NO LO HIZO





LA IDEA DEL 21 días, un formato de éxito en la Gran Bretaña, por ejemplo, es que un periodista, en primera persona, viva las sensaciones que intenta transmitir a través de los reportajes (hay temas ingleses, como la anorexia, brutales).
Samanta Villar, aquí, le aplica un amarillismo evidente. Como cuando tuvimos a la chica con un grupo de gitanos chatarreros, too el dia en la fragoneta buscándose la vida, y se vio envuelta en un robo que ella aceptó con resignación profesional, por el bien de la audiencia.

Hoy la tenemos dirigiendo una peliculita porno, cámara en mano: «Sube la pierna, que me gusta como queda», reclama la chiquita. Y uno de los pájaros en cueros en medio del polvo casero, cohibido él, resulta que tiene dificultades en el lanzamiento del cohete. No nos engañemos. Le puede pasar a cualquiera. Una lástima, porqué con la llegada del butanero en medio del trío casual, tranca en mano, les quedaba un vídeo muy propio.

Vemos a mitos del internete sexuá, como Torbe, que resulta que es un pájaro follador la mar de simpático, y lenguaraz. Sus guarradas tienen unos 150.000 clientes al día en su portal especializado de carne y efluvios corporales. Son usuarios, según él, que les gusta tocar la zambomba y ver como reparte leche.
Si es que el polvo campechano, el surgido de un cerebro calenturiento formado en un colegio del Opus, el fornício asilvestrado triunfa porqué todos nos sentimos un poco identificados.

Y no, Samanta no fornicó. Que les veo venir. Miró. Nos comunicó sus pensamientos íntimos sobre el tema. Vio las cosas desde el escenario, con el filtro de la camarita. Hizo un cásting. Tocó las braguitas de las profesionales.
Se probó sus vestidos más cantones y sensuales. Habló de sexo, pero no entró en trabajos de bajos. Vaya, no subió AL ESCENARIO.

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